
Lo curioso es que como esta sociedad busca presentar como aséptico hasta lo más cochino, le dan a estas cosas el nombre de “para adultos” (lo último en eufemismos). Te creo el que llamen al Panadol “para adultos”, o a los pañales “para adultos”, como para distinguir que hay unos para niños y otros para guailones grandes. Acá, en cambio, la frase debiera ser, como en el caso de los cigarros y otras viandas que hacen mal: “sólo para adultos”, y si se quiere ser más preciso, sólo “para adultos que buscan degenerarse”.

Llama la atención cuando alguna gente dice, “pero si es algo natural”... ¡¿se habrán puesto a pensar en las cosas que muestran?! ¡De naturales ni jota! Por lo demás, el proceso digestivo es mucho más natural, y a nadie en su sano juicio se le ocurre andar exhibiéndolo, o comprando revistas donde lo muestren.
Es cierto que las relaciones sexuales sí son naturales y buenas, pero la porxxografía es harina de otro costal. Hay un buen ejemplo de C.S. Lewis: ¿Se imaginan una persona encerrándose en su pieza para ponerse a mirar lascivamente un plato de comida? ¿o contratar por cable canales “premium” donde mostraran cómo de a poco se va descubriendo un gran bistec a lo pobre o un pernil? Una persona que lo hiciera sería un freak, pero que es similar a los que ven cosas por no ser casto: Es un desorden en una de sus facultades naturales.
