domingo, 9 de diciembre de 2007

I. de D.: Al que madruga Dios le ayuda

Como les contaba, iniciaré una serie de "Ideas de Derecha". Hoy hablaré un poco sobre la “igualdad”.

Quizá lo que más diferencia a la izquierda de la derecha, es que mientras la primera privilegia siempre la igualdad, la segunda privilegia la libertad. Por eso, los slogans como “crecer con igualdad”, son típicos de la izquierda.

Creámosle a los amantes de la “la riqueza de la diversidad” que sólo les preocupa la desigualdad económica (aunque yo creo que de verdad no les gusta la “diversidad”, salvo en aquellos puntos en que los “diversos” son socialistas). Entonces, partiendo de la base de que esto se refiere sólo a la riqueza: ¿Es posible la igualdad? ¿Es justa?

Con relación a la primera pregunta, claramente no es posible, ya que siempre existirán personas más capacitadas o más esforzadas que otras, por lo que la igualdad completa no puede existir. Ni siquiera en países que trataron de matar a todos los “burgueses” se logró la igualdad, ya que los del partido seguían teniendo prebendas (…basta acordarse de cómo era la casa donde vivió la Gladys Marín –Q.E.P.D.– cuando se fue a Cuba a su tratamiento). Quizá existe gente que crea que la igualdad es posible, pero ellos saben que para eso le tienen que quitar las cosas a los que tienen empuje, o ponerles unos impuestos excesivos… y ambas medidas sólo tienen por resultado el terminar con la capacidad de emprendimiento de las personas, ya que nadie se esfuerza más que el resto, sólo para tener los mismos beneficios que el resto. Sistemas como esos sólo llevan a que haya países estancados, donde no existe creación de riqueza y se avanza en forma galopante hacia el tercermundismo. Cuando pienso en la igualdad y los socialistas, se me viene a la cabeza aquel chiste en que una mujer hablaba con otra en la playa, y le contó que el día anterior se le había salido en el agua la parte de arriba de su bikini. Ella estaba “muerta de vergüenza”, por lo que no encontró nada mejor que taparse los ojos para no ver a nadie mirándola e irse corriendo… algo parecido hace la izquierda con la desigualdad.

Respecto a la pregunta de si la igualdad es o no justa… ciertamente no lo es, ya que las personas tienen distintos méritos. La desigualdad es una consecuencia de la libertad. Lo importante es ver cuáles son los motivos que hacen legítima la desigualdad. Así, por ejemplo, si ella se basa en prebendas estatales no será justa, en cambio sí lo será cuando viene dada por el empuje personal.

La derecha ama la libertad, y sabe que gracias a ella existe la desigualdad, que siempre existirá, y que es bueno que exista. Sin embargo, también sabe que las diferencias pueden tener distintos orígenes, y que hay que hacer una larga serie de distinciones entre los tipos de desigualdades. Así, mientras está contenta con la diferencia debida al mérito personal, no está de acuerdo con la desigualdad de oportunidades para tener una vida razonablemente acomodada. Pero frente a ese problema, en vez de propugnar una igualdad utópica, busca solucionar las “malas desigualdades”, por ejemplo, proponiendo soluciones tipo vouchers de educación, de los que trataré de hablar la próxima semana.

8 comentarios:

Lucho dijo...

Álvaro, ojalá la derecha chilena amara la libertad. Creo que tendría muchísimos más seguidores si así fuera. Es una desgracia que la derecha chilena sea una mala copia de la izquierda.

Ni RN ni la UDI defienden la libertad de las personas, sino que simplemente tratan de imponer sus convicciones morales, o religiosas.

Álvaro P. dijo...

L.A.: Es una lástima que nuestra derecha no se crea en sus ideas. Si lo hiciera de veras, efectivamente creo que tendría más adherentes.

Con relación al segundo punto, hay que tener ojo, porque muchas veces se confunde el defender a las personas, basados en ciertos criterios racionales, con imponer las convicciones religiosas personales. Por ejemplo, lo que pasa con el aborto. Ahí no se están defendiendo convicciones religiosas, sino que derechos de las personas que no pueden defenderse, como habría pasado con la defensa de los judíos en el régimen nazi, o en la lucha por la abolición de la esclavitud.

Saludos,
Álvaro P.

Javier Bazán Aguirre dijo...

Cuando eres auténtico en política, te tildan de 'extrema derecha' y 'fascistas', y si eres de izquierda, entonces eres 'consecuente'.

Álvaro P. dijo...

Efectivamente, así trataron todos a la Gladys Marín. Moros y cristianos decían que era "consecuente", sin decir que fue "consecuente EN EL MAL".
Gracias por el comentario Javier.
Saludos,
Álvaro P.

Lucho dijo...

Álvaro, por mucho que uno apoye o no al aborto, sigue siendo una convicción en la mayoría de los casos religiosa, y en otros moral.

Supongo que algo significa que en los países que más se defienden las libertades individuales, el aborto sea legal.

Álvaro P. dijo...

Siguiendo tu razonamiento, también se podría entonces afirmar que el principio de "no es lícito matar al inocente" se refiere sólo a una cuestión religiosa o "moral" (en el sentido que tú le das).

El segundo argumento no me convence, porque esos mismos países (te daré ejemplos del pasado, porque veo que los del presente los consideras discutibles), hasta hace unos 50 años más o menos (poco tiempo en la historia), países como EEUU aún defendían leyes contra los derechos civiles de los negros, y países como Alemania o Italia creían en la superioridad de la raza.
Definitivamente no creo que "lo que hagan los otros" sea determinante en materia de lo que se debe hacer.

Agradecido por el comentario,
Álvaro P.

Lucho dijo...

Álvaro, creo que el ejemplo que das puede ser interpretado diferente.

Los países, como USA, que defendía la esclavitud, lo hacían en el mismo tiempo que prohibían el aborto. Y cuando dieron más libertad a la gente, también permitieron al aborto.

Sobre lo de "matar al inocente" no sé si entendí bien el punto, pero eso también son convicciones morales. La diferencia es que en ellas probablemente el 99.9999% de la sociedad está de acuerdo. En cambio en el aborto, es más discutible y es cada vez más la gente que está de acuerdo con que sea legal.

Álvaro P. dijo...

L.A.: Muy bueno tu argumento sobre EE.UU. Es irrebatible.

Respecto al otro, ¿entonces crees que todo debe ser supeditado a los acuerdos de la mayoría?... si fuera así no serían condenables muchos de los terribles males cometidos en la historia del hombre.

Saludos,
Álvaro P.