lunes, 9 de agosto de 2010

Tres Son Multitud (sistema binominal)

Nunca faltan quienes, sin meditar mucho en lo que afirman, saltan a apoyar ideas sin darle vueltas a las causas que promueven. Si se habla de un Transantiago, se quedan más en la tarjeta bip o el color de la micro, que en los problemas que puede traer el que sea el Estado el que defina los recorridos.

Algo similar pasa las críticas al sistema binominal. Muchos lo critican, pero no se ponen a pensar en las alternativas. Por eso, en este posteo de defensa del bi
nominal no hablaré de sus bondades (p.ej., ser un punto medio entre un sistema mayoritario y uno proporcional; tender a crear dos bloques que tratarán de ser moderados para ganarse al voto medio, dificultando que los partidos extremistas lleguen al poder; lograr la representación de las segundas mayorías; etc.), sino que me referiré a los problemas que pueden traer las alternativas.

Para terminar con el binominal (dos candidatos por circunscripción electoral), las opciones serían las siguientes: que se elija un solo candidato por circunscripción
, con lo que la “exclusión” —que tanto reclaman algunos como los comunistas— sería aún mayor, porque ya no sólo se dejaría de representar a las minorías mínimas, sino que también a las minorías más grandes, ya que sólo el mayor partido sería elegido por región. Si se eligiera esto, ahí sí que Comunistas y Cía. Ltda. alegarían como nunca.

Una segunda opción es hacer un sistema proporcional, donde los partidos políticos tendrían en el Congreso el mismo porcentaje que tienen en votos a nivel nacional. Así, si un 5% vota por los comunistas, que el 5% de los Diputados y los Senadores sea del partido. El problema es que esto sólo puede lograrse agrandando las circunscripciones o aumentando el número de parlamentarios en ellas, ya que es imposible lograr proporciones si sólo existen dos cupos. No creo que mucha gente esté de acuerdo en la segunda posibilidad, pues ella implica aumentar el número de políticos pagados con la plata de todos los chilenos, y el problema con la segunda, es que de aumentarse la circunscripción, uno perdería su diputado local y su senador regional, ya que habría una sola circunscripción nacional, o algunas pocas circunscripciones… así que uno tendría que ir olvidándose de tener a un parlamentario dando vueltas en nuestras ciudades de provincia, pues ya no sería tan rentable preocuparse de ciudades pequeñas.

Meno
s mal que con dos diputados comunistas es más difícil que reclamen por la “exclusión”.

14 comentarios:

Jorge A. Gómez Arismendi dijo...

Me llama la atención -aunque no tanto- que defiendas un sistema que inhibe la competencia política y que claramente tiene una raíz autoritaria.

Porque contrario a lo que planteas, el binominal ha transformado la democracia en una partidocracia, donde dos coaliciones se han repartido el poder, lo concentran para sus fines personales y partidarios, dejando fuera de toda capacidad de acción a la ciudadanía.

Los ciudadanos comunes y corrientes, sólo se limitan a ser simples vasallos y clientes políticos del despotismo blando que ambos sectores han construido. Una isonomía política, donde una élite se reparte el poder y somete al ciudadano común a su ley de hierro oligárquica, y lo usa electoralmente para luego desligarlo de todo asunto.

Eso no es democracia.

Álvaro P. dijo...

Propón una alternativa.

Jorge A. Gómez Arismendi dijo...

Un sistema federal, donde los gobernadores también sean elegidos en las regiones, que los candidatos a diputados y senador sean de sus distritos o regiones, es decir que vivan en ellas por años.

Que la competencia sea mayor sin barreras de entrada para independientes, es decir, un cupo y ampliar las áreas representadas.

En el fondo es atomizar el poder.

Hay muchas fórmulas para ampliar la competencia y la representación.

Javier Bazán dijo...

Creo que eso dice la ley a propósito de los diputados o senadores. Pero aquí se hacen los 'pillos', pues se van a vivir dos tres años de la elección, tal como lo hizo Lagos Weber o Mathei. Aunque es un vicio que a traviesa a todo el espectro político.

SergioA dijo...

Qué bien explicado, Álvaro.
No creo que haya un mejor sistema que el binominal.




¿Un sistema federal en un país de 17 millones de habitantes?
Hay ciudades que tienen más población que Chile.
Aterriza, Jorge.

Jorge A. Gómez Arismendi dijo...

Hace rato que dejamos de ser 17 millones...

Enchúfate Sergioa.

SergioA dijo...

jaja

Álvaro P. dijo...

Jorge: No respondes a mi pregunta ¿cómo lo harías para elegir a esos diputados y senadores por región? ¿Elegirías uno, dos, tres por región?

Javier: Tienes razón. Lo que hacen ahora muchos parlamentarios es un chanchullo.

Sergio: También pienso que el sistema federal no funcionaría en Chile, especialmente porque sería una creación artificial, como sucedió en México o Argentina, donde los del centro igual tienen todo el poder. Creo que el sistema federal se justifica en países como EEUU, Alemania (y quizá en el futuro Europa), donde Estados independientes, cada uno con una tradición social y política fuerte, se une para crear una confederación.

Saludos.
Álvaro

Vicente Olazaran dijo...

El sistema binominal es el responsable de nuestra estabilidad política y económica y no por ello es menos democrático.

Álvaro P. dijo...

Efectivamente Vicente. Yo creo que ha influido en esas cosas. Saludos. Álvaro

Jorge A. Gómez Arismendi dijo...

El binominal a largo plazo generará la base de una élite política corrupta...la partidocracia creciente lo demuestra.

Álvaro P. dijo...

Jorge: Sigues sin responder a mi pregunta.

Saludos.

Jorge A. Gómez Arismendi dijo...

Tres por región, y sólo aquellos que vivan varios años en las zonas y para ampliar la competencia, eliminar el binominal. Ganan los que obtienen mayorías puras, sin depender del apoyo de alguna coalición y como son tres, quedan bien representados. Se atomiza el poder.

No esos designados desde las cúpulas partidarias de Santiago...

Álvaro P. dijo...

Entonces crearías el trinominal, probablemente aumentando el número de parlamentarios, ya que no creo que agrandarías el tamaño de las circunscripciones.