En los países bálticos está de moda que las mujeres usen uñas postizas pintadas con dibujos, a veces incluso con paisajes. Los hombres, por su parte, usan carteras. En Chile también hay modas particulares, como el que algunos hombres usen aros que imitan ser un brillante. Probablemente si a quienes siguen estas modas les hubiésemos preguntado cuando eran niños si usarían algo así nos habrían dicho que no. Quizá dentro de 10 años se reirán de las rarezas que usaban en estos años.
Las modas van y vienen, son todo lo contrario a la tradición, la que llega de herencia a las generaciones que las disfrutan. Es por ello por lo que alguien que decía que ellas expresan una verdadera
democracia, donde no sólo votan quienes viven actualmente en una determinada nación, sino que también las generaciones anteriores.
democracia, donde no sólo votan quienes viven actualmente en una determinada nación, sino que también las generaciones anteriores. Es cierto que algunas tradiciones pueden no tener razón de ser, como aquella que escuché en una conferencia: Había una mujer que al hacer un strudel siempre preparaba un cuarto de masa más del que necesitaba, y con lo que sobraba hacía cualquier otra cosa. Al preguntarle su marido por qué hacía eso en vez de hacer un strudel más grande, respondió que así se lo había enseñado su madre, quien al ser interrogada por su yerno sobre el por qué, respondió que era porque en su horno no cabía el strudel del tamaño de la receta... que cabía sin ningún problema en el horno de la hija.
También hay algunas tradiciones que pueden ser remozadas, como algunos que dicen que las corridas de toros podrían ser menos sangrientas, pero como las tradiciones no son algo que le pertenezca a una generación determinada la abolición completa debe ser acordada por amplias mayorías.
Al ser las tradiciones un patrimonio que las generaciones actuales reciben, es algo que ellas administran, no que les pertenezca. Por eso la derecha busca mantenerlas, y si se dice que una no es adecuada, le pone el peso de probar su inconveniencia a quienes quieren abolirla. 









