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lunes, 29 de diciembre de 2008

Verdaderos personajes admirados

Es un tema pasado de moda, ya lo sé, pero ahora que Stalin casi salió elegido por el concurso grandes rusos, puede valer la pena postear de nuevo algo sobre lo mal hecho del concurso grandes chilenos.

A continuación copio el listado de "personajes admirados" según la encuesta Nacional Bicentenario, realizada por Adimark y la UC (instituciones serias) poco antes de que comenzara el concurso que tanto critiqué. Según ella, los personajes admirados del país son (en orden de preferencias según mención espontánea):

1. Pablo Neruda,
2. Bernardo O'Higgins,
3. Arturo Prat,
4. Manuel Rodríguez,
5. Alberto Hurtado,
6. Gabriela Mistral,
7. Augusto Pinochet,
8. Salvador Allende y
Otros con menos de un 2% cada uno.

Es posible encontrar la encuesta en el siguiente link: www.tironi.cl/inicio/codigo.php?documento=Encuesta_Nacional_Bicentenario_07.pdf

sábado, 20 de septiembre de 2008

Acordaos

Existen distintos tipos de memoria. Esta la que sirve para algo y la inutil (la que solo recuerda datos como el numero de crias que anualmente tienen los ornitorrincos albinos). Tambien esta la memoria copuchenta (la tipica de las mamas que se acuerdan perfectamente de como conocieron a un pariente lejano de los amigos que sus hijos llevan a la casa). Otra forma de este sentido interno es la llamada memoria historica. De ella sacO su nombre una ley de la izquierda espaNiola, que consagrO juridicamente su punto de vista sobre hechos politicos, obligando a echar abajo todos los monumentos de los ganadores de la guerra civil iberica.

Aunque siempre he encontrado raro este ultimo concepto, despues de visitar el museo del genocidio sufrido por los lituanos en manos de los comunistas, y el campo de concentracion de Sachsenhausen, comprendi es muy importante esto de levantar museos y monumentos "eternos" (como el Valle de los Caidos en EspaNia, que fue el unico que la ley comentada no pudo derribar) para que las desgracias nacionales no se olviden ni se repitan. En Chile antes del 91 no tuvimos "memoria historica", y hemos visto que de nada sirvieron las olvidadas declararaciones publicas, ni las llamas eternas apagadas, ni las monedas acuNiadas cuya cara fue reemplazada por alguien que ni siquiera esta dentro de los 10 grandes chilenos.

Es importante mantener la memoria historica respecto a Allende, para que no se olvide la opinion generalizada que tenian del titere sovietico aquellos que vivieron bajo su regimen (un mal gobernante que busco un quiebre nacional). Para eso es necesario hacer comisiones "Rettig" en las que den su testimonio quienes vieron violados sus DD.HH. durante el gobierno de Allende (...los que todavia quedan vivos), y exhibir las fotografias y documentos del desastre llevado a cabo en gobierno. Lamentablemente, segun cuenta cierta gente con memoria, parte del material de este potencial museo (videos e instrumentos infames) fue ordenado destruir por orden del Almte. Merino, quien los considero deshonrosos en un Presidente de Chile.

martes, 16 de septiembre de 2008

Mentalidad colectiva

Algunos amigos me han dicho que no tienen ningun problema con que Allende gane el concurso de grandes chilenos (ahora esta empatado con Arturo Prat), porque así se notaría que ese concurso es un gran fiasco. Yo no creo eso, pues soy un convencido de que "a la masa, a la mentalidad colectiva de grupos muy numerosos, apenas llegan sino los enunciados mas generales y, por tanto, sin matices ni excesivas precisiones, y sólo estos conceptos resumidos y simplemente enunciados suelen abrirse paso".

(L. V. Ntra. S., p. 176)

miércoles, 9 de julio de 2008

¿Gran Ruso?

Dicen que "mal de muchos, consuelo de tontos"... pero parece ser una constante que la gente nombre a desgraciados dentro de los más grandes personajes de un país: en el concurso "Gran Ruso" va ganando Stalin, el mayor genocida de la historia.

miércoles, 2 de julio de 2008

¿Gran Chileno?

Ahora me explico por qué Allende está en el listado de los 10 "grandes chilenos": en las bases del concurso decía que en la primera fase sólo podían votar estudiantes y académicos, es decir, se impidió que dieran su opinión casi todas las personas que sufrieron durante su gobierno.

sábado, 19 de enero de 2008

Odia… perdón, “Oda a Neruda”

Hace ya varios meses nos informaron que Neruda había sido elegido uno de los “grandes chilenos”, a diferencia de Andrés Bello, quien quedó fuera del selecto grupo. Esto es una locura, ya que una gran persona (requisito previo para ser un “gran chileno”) es alguien integral, alguien que no es sólo el mateo del curso, sino quien, además de ser estudioso, es también el buen compañero, el deportista y el que da el ejemplo. Por eso, del mismo modo en que una golondrina no hace primavera, un Nobel no hace a un grande. Puede ser que Neruda haya sido el mateo del curso de literatura, pero nada más.

Ustedes dirán que tengo una visión sesgada. Que su “Oda a Stalin” (que escribió conociendo la sangre derramada por el mayor asesino de la historia) es algo que me repugna sólo por mis opiniones políticas. También excusarán la falta de coherencia de este comunista dueño de La Chascona, La Sebastiana e Isla Negra, diciendo que eran necesarias para la creatividad de este poeta, tal como la Pinta, la Niña y la Santa María eran necesarias para los viajes de Colón. Probablemente también excusen su desordenada vida personal, ¿qué poeta no es bohemio?

Sin embargo, no son sólo esos motivos los que me llevan a despreciarlo como persona, tampoco son sólo esos versos que avalaban los genocidios rusos. No, lo que me repugna es que fue un violador, como reconoce en su libro “Confieso que he vivido”. Ahí muestra cómo se aprovechó en Sri Lanka de una Tamil, de la casta de los “parias”. Como esta pobre mujer que no le siguió en sus juegos de viejo verde, la tomó a la fuerza. Así fue como el Cónsul de Chile en Colombo violó a esta “intocable” que no pudo oponer mayor resistencia, ya que los hindúes, especialmente los de las castas más bajas, creen que deben aceptar su fatal destino para no reencarnar en un ser inferior. Ella fue digna, según cuenta Reyes Basualto: “El encuentro fue el de un hombre con una estatua. Permaneció todo el tiempo con sus ojos abiertos, impasible. Hacía bien en despreciarme.” (Neruda, Pablo, Confieso que he vivido, RBA Editores, Barcelona, 1994).

Antes me llamaba la atención que el título de esa obra póstuma fuese “Confieso que he vivido”, porque nadie se confiesa de hechos favorables, como es el vivir. Ahora ya no me extraña, y creo que Neruda murió antes de terminar de escribir el título completo: “Confieso que he vivido miserablemente”.